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Pintar primero una jaula
con la puerta abierta.
Después pintar algo bonito, algo sencillo, algo bueno, algo
útil para el pájaro...… Esta
hermosa fábula sobre el arte y la cretividad aúna
uno de los poemas más bellos de Prévert, escrito en
1943, y el talento artístico de Gerstein. Destaca la originalidad
con la que nos muestra la transición del mundo en tres dimensiones
al plano bidimensional. La medida del tiempo, el valor de la paciencia,
el modo en el que se refleja la naturaleza son otros alicientes
de esta obra. En el fondo, de trata de una reflexión filosófica
sobre lo efímero: capturamos momentos e impresiones de cuanto
observamos y ansiamos, pero apenas podemos retenerlo durante un
tiempo; debemos desprendernos, pues, de ese afán por retener
lo que no nos pertenece, para que nuestra mirada esté abierta
a nuevas sensaciones en el futuro. |