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¡Por fin había
llegado el verano! Era un día de mucho calor.Después
de cargar el coche, salimos de viaje. Al cabo de un buen rato, paramos
al lado de la carretera y me dijeron:
«¡Rápido Manchas! ¡Ahí, debajo del
árbol!». Manchas
no sabe qué hacer. Su familia le ha abandonado en vacaciones.
Se encuentra absolutamente solo. Las experiencias que comienza a
vivir le descubren lo dura que es la vida en la calle. Un día
se mete en una barcaza y comienza para él una aventura inolvidable.
Al fin y al cabo, Manchas ha resultado ser un perro afortunado…
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