| En este cómic
sin palabras, de trazos cinematográficos, la comunicación
con el lector se basa en la fuerza expresiva de las imágenes,
en el uso de figuras simbólicas para plasmar los diálogos
y en la ágil sucesión de las viñetas
para mostrar una divertida historia: un día de playa
en la vida de un niño de corta edad.
Todo comienza una mañana,
muy temprano, empleando los más variados e incómodos
métodos para despertar a quien aún duerme.
Ya en la orilla, se irán sucediendo las típicas
acciones que protagonizaría cualquier pequeño:
caídas, juegos con la pelota hinchable y travesuras
que molestan a algún que otro bañista, entretenerse
con otros niños...
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