| Tiene tres años,
tres pelos y tres debilidades: las cacas, los mocos y el pis.
También tiene una gran imaginación. Algunos
dicen que es un niño muy guarro, pero lo cierto es
que es guarro porque es un niño...
Para leer las historias delirantes
y algo escatológicas de Fiz hay que ser niño...
o volver a serlo. Pensar con la inocencia y la picardía
de la que los niños son capaces, empaparse del humor
fresco y agudo que destilan sus ocurrencias, ser comprensivo
con su espontaneidad, desafiar con ciertas dosis de rebeldía
el mundo anodino y soso de los adultos...
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