Cuando Madame
Pôl se ofreció como voluntaria, ni ella ni
el mago podían suponer que una corriente de viento
inesperada y una ventana, inoportunamente abierta, causarían
tal desastre...
La clave está en la fórmula
“abracadabra”, que hace y deshace trucos, encantamientos
y toda clase de fenómenos extraños como el
que lleva a Madame Pôl a salir volando del escenario
para iniciar un incierto viaje sobre los tejados de la ciudad,
atravesando los bosques e incluso cruzando el mar.
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