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Lusco tenía muchos
botes de pintura, una brocha y...
una bombilla encima de la cabeza. Pero él no sabía qué
hacer con todo aquello.
Un día la bombilla se encendió. Las
dudas y curiosidades de los lectores acerca del proceso creativo
de una obra de arte tienen respuesta gracias a este libro. El autor
explica, con un lenguaje sencillo, que cualquier trabajo relacionado
con la creación es una sucesión constante de pruebas
y errores hasta que se logra el resultado deseado. La pintura es
el claro ejemplo de este debate dialéctico del artista con
su propia incertidumbre.
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